La bonica Iga Wyrwal, desengañada de su etapa villalonguista, ha dado un giro radical a su vida. Ha cambiado su N64 por una portátil ACER que estaba de oferta en la tienda de la esquina, se ha comprado un nuevo vestuario, y acaba de hacer un descubrimiento científico con el que se postulará para el Nobel.
Todo el 20-N se pasó la bonica Iga Wyrwal intentando conectar, sin éxito, con la nueva página web del Valencia. Al principió pensó que era cosa de la Wifi del vecino, que cuando el niño se pone a jugar con la XBox se queda como tonta, pero a la tercera vez que se le quedó encallada la tecla F5 se dio cuenta de que algo extraño había.
Con todos los medios valencianís hablando de la bondades de una página que ella no podía ver, nuestra bonica de la semana concluyó que todo esto no podía ser más que una nueva muestra del principio de incertidumbre que rige el universo, una teoría de la mecánica cuántica cuya compresión completa ha estado siempre al alcance de muy pocos y que viene a decir que las cosas a veces no se pueden medir porque son y no son al mismo tiempo.
De esta manera Wyrwal concluyó que la página web del Valencia está y no está dependiendo de quien la mire, al igual que pasa con las Parcelas de Soriano, que según jura y perjura están ya vendidas a pesar de que nadie haya pagado ni un duro. Wyrwal considera que este teorema de las Parcelas de Soriano (T.P.S. a partir de ahora), es un principio que lleva años afectando, sin que nos demos cuenta, a nuestra vida cotidiana.
Ni corta ni perezosa Wyrwal explicó su teoría científica ante las más prestigiosas academias del país, que acogieron con gran interés la exposición de la bonica a pesar de que la pobre, por un problema con la lavadora, tuvo que dar su charla ataviada sólo con un tanga, pero ni está informal vestimenta pudo tapar las verdades de la Wyrwal, el T.P.S explica la desaparición del dinero de Valencia Experience, que Aimar fuera a la vez un crack y un pufo o que Angulo sea transferible todos los años pero ahí siga el jodío. De hecho ya hay quien encuentra rastros aún más antiguos del T.P.S. y lo relaciona con el famoso debate "Fernando es lento" vs "Fernando tiene que jugar hasta cojo" que habría sido causado por este principio de incertidumbre.