Pero, a ver, ¿por qué hay gente en Valenciastán que por Halloween se disfraza de zombie? ¿Es que no tenemos suficientes referentes nacionales? Desde CheCheChe, en cuya redacción hay grandes expertos en muertos, apoyamos el uso de disfraces locales para dar miedo. Amigas y amigos, vestiros de Juan Soler, de Vicente Soriano, de Nou Mestalla, de Ronald Koeman, de Blas Madrigal… A continuación os damos una serie de consejos sobre vestimenta de terror para tener éxito en vuestro Halloween valencianí. No tenéis por qué darnos las gracias.
Disfrazarse de Johnny Katanas es aparentemente fácil. Sólo debes colocarte un bigote, un cojín en la zona abdominal y cargar con una pesada katana. Pero la clave está en la actitud. Ríete a carcajadas en los momentos más dramáticos y conseguirás ser un Juan Soler terrorífico.
Para causar pavor en tu noche de Halloween, nada mejor que disfrazarte de Blas Madrigal. Sólo tendrás que tener el porte de Leslie Nielsen y Patxi Izco y –aquí lo importante- redactar muy mal. En lugar de ‘truco o trato’, deberás decir ‘comunicado o trato’.
Posiblemente el disfraz de moda. Cómprate un traje de gala. Cuanto más caro mejor, por favor. Con un sombrero-pamela que lleve impreso la silueta de todos los barrios de València. Luego coge unas tijeras. Comienza a recortar y rasgar el traje. Agujerea el sombrero. Ensúcialo todo con grasa y… ¡hecho! El espeluznante disfraz del Nou Mestalla.
Hay que estar muy delgado, caminar por el Mercado de Colón y amilanar a los transeúntes diciéndoles “està embastat, en quinze dies”. Todo el mundo saldrá corriendo. Sencillísimo.
Nuestro disfraz favorito. Tienes que andar desequilibrado, echar maldiciones y salir gritando detrás de los rubios de bote intentándoles atemorizar. Ah sí, y beber mucho.