El portero extremeño al que Nacho Lewin entrevistó en el Plus hace casi medio siglo ha conseguido, en sólo una semana, lo que grandes faraones como Enrique Sánchez Flores no consiguieron en años. César ya cae bien. Y tampoco es que haya hecho demasiados esfuerzos: ha contado unas cuantas paridas, ha demostrado que va fatal por alto, ha demostrado que va muy bien en el uno contra uno y ha salvado un partido. Con poco más de 180 minutos y 32 entrevistas, César consigue pasar de ser repudiado por una masa social poco receptiva, a ganarse la simpatía de la militancia y los medios.
El buen rollo que transmite César contrasta con la incapacidad de IpuntoHelguera para ser gracioso. Helguera, impotente, lo intentaba con todo un surtido de bromas a cual peor. César se ha limitado a ser campechano, como Su Majestad Don Juan Carlos I. Ha hablado de lo buenos que son los arroces de la zona (lugar común), del contraste térmico entre London y Valenciastán, se ha ofrecido para llamar a Del Bosque y pedirle que reintegre a Joaquín, se ha burlado de su propia condición de gerontometa… César ha demostrado que tiene el don que otros envidian. Y encima sabe saltar a la cuerda.