Venimos a contaros la verdad. ¿Que creéis que Soriano y Zorío son una pareja que ha inoculado una enfermedad muy grave por la cual se inmolan por ninguna causa con mucha mucha frecuencia? Pues estáis en lo cierto. Soriano y Zorío están muy enfermos. Ahora bien, la suerte tampoco es su mejor aliada. Cuando este jueves iban a conseguir un crédito a unos intereses bestiales con el que poder pagar a Manolo Fernandes y veintitantos más, ocurre lo inesperado y la hija del director del banco se queda embarazada. ¡Entra y lee la historia al completo!
Pues eso. Que el Sori y el Zori (Soriano & Zorío) se prometen encima con una frecuencia que no es normal. Que son dos personajes de un comportamiento enfermizo. Que se inmolan a la mínima que pueden. Que no se quieren nada. Que si fuéramos psicólogos hasta diríamos que se odian a ellos mismos y por eso se maltratan ubicando en la agenda plazos que nadie les ha pedido. Que todo eso es verdad, sí, pero que esta pobre gente también tiene muy mala suerte en la vida. Les ha tocado dirigir (al principio dirigían muy bien) un club donde la realidad se multiplica por un coeficiente de repercusión altísimo, y así, aunque en el 85% de clubes ibéricos los pagos a los futbolistas lleguen a destiempo, sólo el caso del València resuena en los medios del país vecino, España.
No tienen suerte. La última demostración de que Zorío y Soriano no están aliados con la fortuna, es el plazo de pago a los jugadores. Estaba hecho: crédito con banco extranjero a un interés tan alto como Zigic. El jueves el dinero habrá llegado. Pagaremos. Pero a última hora, desgracia. La hija del director general del banco extranjero se hace la prueba del embarazo tras sentirse indispuesta y resulta que sí, está embarazada. Porque amigos, igual que hay una probabilidad inmensa de que el presidente del València salga rana, también hay posibilidades-aunque con un porcentaje mucho menor- de que los profilácticos fallen. La cuestión es que el director general del banco ha tenido que quedarse apoyando a la hija en un trance tan inesperado. La firma del banco no ha podido llegar a tiempo. Y Soriano, que buena persona sí es, ha querido darle ánimos al banquero asegurándole que antes de fallas su hija parirá. Después de esto puede que los futbolistas se queden sin cobrar y este asunto tan embarazoso que dura más que un parto se dilate y se dilate en el tiempo. Qué horror.