La televisión cuyo consejero delegado (Paolo Vasile) dijo esta misma semana “no estamos en crisis, estamos en quiebra” estaba a punto de ser la nueva tenedora de los derechos televisivos de una entidad que no está en crisis, está en quiebra. El acuerdo entre la cadena de Jorge Javier Vázquez y Carmen Alcayde y el club de Juan Soler y Consuelo Rubio, ya estaba casi rubricado. Derechos de televisión, U televisiva y algún que otro concepto añadido con el que disimular que una tele en quiebra da de comer a una SAD en quiebra. Pero en un fleco ha llegado el desacuerdo. Los de Tele Cinco querían que se sustrajera del escudo del València el señero balón de cuero y se reemplazara por el logo del medio televisivo en el que hace tres meses que no aparece María Teresa Campos. Y ahí se rompió todo.
Así pues, y si nadie lo remedia, el València acabará en manos de Mediapro y su propietario de pantalones vaqueros, Jaume Roures, el mismo que hace unos días se desnudaba (es una metáfora, no os asustéis) ante el francés Libération: “no tengo chofer, sería ridículo, me encanta conducir”, “no tengo secretaria, puedo marcar el teléfono yo mismo”, “no trabajo, milito”, “la crisis actual demuestra los fallos del capitalismo y da actualidad al mensaje de Marx”. ¿Firmar con Mediapro pone en peligro a los chófers y secretarias del València? Esperemos que no. Un club sin secretarías no es un club. (Las secretarias del anterior departamento de comunicación del València eran muy amables).