De negro riguroso, ha comenzando siendo sincero con él mismo: “no soy persona de estudiar”, y posteriormente ha dado la gran sorpresa de la jornada al estar menos de un cuarto de hora en el atril. La sorpresa ha aumentado cuando, en su primera intervención, se le ha visto cabal. El estilista que arregla a la cocinera de Juan Roig ha cargado contra Vicente Andreu por el dinero que se llevó vendiendo sus acciones, ha dicho apreciar a Juan Soler y ha aplaudido a Vicente Silla. Los murmullos y silbidos iniciales se han tornado en ovación. ¿Vallés está cambiando o lo de no hacer el ridículo ha sido un lapsus?
Ha tenido una forma muy particular de dar su apoyo a Manolo Llorente: pidiendo una comisión que lo controle. En otro orden de cosas, ha repetido en 23 ocasiones la fórmula “que conste en acta” y ha exigido que las convocatorias accionariales las escriba Damià también se hagan en valencià. En una segunda intervención ha intentado defender a Albelda, pero se ha tenido que retirar del atril y no se ha atrevido a volver.
Este abogado amigo de Drácula y supuesto representante del grupo Arena, ha dado berridos de principio a fin. Su mensaje ha sido razonable, pragmático y con petición de lo contrario a Vicente Andreu y Tachi Piles savia nueva en el Consejo.
No sabemos si esta vez ha falsificado alguna acción. Lo que sí sabemos es que, ante la reprimenda de Pepe Minuta Pastor por utilizar la palabra “merda”, Jaume Part ha dejado una frase para el recuerdo: “merda és una paraula valenciana”. A Silla le ha dicho que “no se puede ser tan buena persona porque al final te la clavan”. Y hasta se ha criticado a él mismo: “estuve un año y medio haciendo el gilipollas y el ciruelo”.
Normalmente es el único de las juntas con capacidad para ligar frases con coherencia. Hoy ha tenido más competencia. Ha reclamado que se aplique el ideario de Savia Nueva un plan de viabilidad social y se ha preguntado qué hacían todos ellos allí, cuando Llorente, Soriano y Johnny Ka “no están aquí”.
Del resto nos ha molado el mensaje de Pepe Moret, extrañado de que se haya elegido como presidente a un tío, Llorente, imputado por la anterior ampliación de capital: “en quin cap cap lo que cap en eixe cap”. Un habitual, Chimo Ríos Canapé Capapé, se ha hecho pasar por Paloma Gómez Borrero con una intervención con metáfora vaticana en la que no ha dicho absolutamente nada. Santi Fernández, más concreto, ha nombrado a Baltasar Garzón y ha expresado su deseo de que se demuestre el dolo y la responsabilidad del solerismo ante un juez. Manolo Vidal, por último, le ha dado un voto de confianza a Vicente Andreu: “el martes tiene que dimitir”.