Le ha costado un montón de tiempo, pero por fin puede haberlo conseguido. Ever Manola, que forma parte del legado de Miguel Ángel Ruiz, está comenzando a dejar de ser conocido en Valenciastán como “el argentino de la paja”. A ver, no te vamos a mentir, todavía hay abuelas que lo ven por la calle y con el dedo lo señalan y entre escuchas y gestos basculares con la manita se dicen unas a otras “ése es el chico de la masturbación televisada”. Pero aparte de eso, una nueva vida está comenzando para Banega lejos de la manola. Tras múltiples avatares, tras meter a demasiada gente en el coche, después de decir que a Vaenciastán no vuelvo ni loco, Ever Manguera ve la luz. Ha anunciado que se muda junto a su novia a una casa con parrilla y ha dado el primer manotazo encima de la mesa este domingo inicio de la Liga. Le ha echado al equipo la mano que necesitaba y, con inteligencia, ha movido el juego de arriba a abajo consiguiendo (y esto sí que mola, joder), que el València se endurezca y no sea el característico equipo blando de Emegy y Carcedo Patiño. Nosotros nunca hemos confiado en Ever Manola, no lo escondemos, pero si sigue moviéndola así hasta nos creeremos que Banega merece un sitio en el medio centro. (Dentro te hablamos de la alegría de muchos maridos y de lo que se ha notado la baja de Albiol).
No sólo Banega, tirándose el equipo a sus espaldas y manoseándolo con delicadeza ante miles de telespectadores, ha sido el triunfador del domingo. También se lo han pasado guay decenas de maridos que con el regreso de la Liga al Camp del València ya vuelven a tener excusa para pasarse dos horas de gozo clandestino en camas próximas a Mestalla.
Sobre la posibilidad de que el València notara en exceso la baja de Albiol, pues ni de coña. De Albert, como viene sucediendo con los fichajes en los que nadie cree (por ejemplo César), está dando una buena imagen. Ocupa la cuota de valencianís en la plantilla y no sufre vahídos en medio del partido. Qué más quieres.