El València continúa aplicando “alta tecnología” para la gestión de su sistema de taquillas. El pasado lunes, a las diez de la mañana, hora de apertura en taquillas, habían 100 personas haciendo cola y esperando su turno bajo la lluvia con el objetivo de, más de año y medio después, poder reubicar su asiento de Mestalla. Tras varias horas de espera, muchos abonados de encontraron con la sorpresa de que sólo les ofrecían localidades de más de 700 euros.
A todo ello se le añadió el comportamiento indigno de unos empleados que abroncan a los abonados y que todavía no se han enterado que trabajan en el València gracias a los militantes que se gastan su pasta cada año.
¿Por qué no poner previamente una lista con los asientos disponibles?, ¿por qué no trabajar con un sistema de citación?, ¿por qué seguir gestionando la taquillas como en el siglo pasado?
