Cada semana una noticia relativa a lo mal que le van las cosas a Johnny Katanas nos arruina el desayuno. Que si Johnny pone a la venta el yate Kyrios, símbolo de una generación. Que si Johnny vende por cuatro pesetas tres coches de alta gama y regala a Adolfo, el chófer... La última -contada de forma singular y muy guay en la sección de economía de Las Provincias- es que hoy vencía el plazo para que Johnny Katanas abonara 100 millones de euros con los que salvar a su empresa. A nosotros esto nos genera un mal rollo tremendo. Y nos da pena, mucha pena. Uy qué pena, uy cómo sentimos que a Johnny las cosas le vayan fatal. (Foto: Superdeporte).
Cada semana una noticia distinta relativa a lo mal que le van las cosas a Johnny Katanas nos arruina el desayuno. Que si Johnny pone a la venta el yate Kyrios, símbolo de una generación. Que si Johnny vende por cuatro pesetas tres coches de alta gama y regala a Adolfo, el chófer... La última -contada de forma singular y muy guay en la sección de economía de Las Provincias- es que hoy vencía el plazo para que Johnny Katanas abonara 100 millones de euros con los que salvar a su empresa. A nosotros esto nos genera un mal rollo tremendo. Y nos da pena, mucha pena. Uy qué pena, uy cómo sentimos que a Johnny las cosas le vayan fatal.
Que sí, que sí, que las malas noticias de Johnny Katanas nos afectan un montón. Nos dan tanta pena como cuando una odiosa competición de vela tiene que suspender su jornada por falta de viento (¡uy qué pena!). Nos da tanta pena como cuando se modifica la deducción del IRPF para los jugadores extranjeros (¡vaya!, ¡qué mala pata!). Una pena terrible lo de Johnny Ka.