Valenciastán se entretiene pensando en si Maduro jugará de central contra el Atlético, si Jordi Alba volverá a salir de lateral, o si Manolo Elblancofácil Fenandes volverá a ocupar el pivote defensivo y le dirá al árbitro en su cara: “hijo de puta, hijo de puta, hijo de puta”. Nosotros, sin embargo, vamos y venimos por la redacción pensando en otra cosa. No se nos va de la cabeza la entrevista que Luis Furió le hacía a Sandwiches Maduro y en la que el jugador declaraba: “mi novia me hace buenas comiditas”. Maduro es el espejo en el que mirarse. Es un tío feliz y leído. Ha estudiado una carrera y sale con una californiana. Es buen tío. Maduro lo tiene todo. Bueno, lo único que le falla es que es negado jugando a fútbol, pero eso qué más da. (Foto: Superdeporte).
Valenciastán se entretiene pensando en si Maduro jugará de central contra el Atlético, si Jordi Alba volverá a salir de lateral, o si Manolo Elblancofácil Fenandes volverá a ocupar el pivote defensivo y le dirá al árbitro en su cara “hijo de puta, hijo de puta, hijo de puta”. Nosotros, sin embargo, vamos y venimos por la redacción pensando en otra cosa. No se nos va de la cabeza la entrevista que Luis Furió le hacía a Sandwiches Maduro y en la que el jugador declaraba: “mi novia me hace buenas comiditas”. Maduro es el espejo en el que mirarse. Es un tío feliz y leído. Ha estudiado una carrera y sale con una californiana. Es buen tío. Maduro lo tiene todo. Bueno, lo único que le falla es que es negado jugando a fútbol, pero eso qué más da.
Espíritu Maduro – Mirándose en el espejo de Maduro es como hay que abordar al Atlético. Los defensas atléticos son probablemente todavía peores que los del València. Además, y a diferencia de Madu, ellos no disfrutan de “las buenas comiditas” de una novia californiana.