Aunque salíamos como favoritos,
Y palmeábamos como Chunguitos,
Nadie esperaba ganar el Mundial,
Y menos contra el desmán arbitral.
Empezamos con demasiado canguelo,
Suiza se encargó de darnos pal’ pelo,
Apareció Villa ante Honduras y Chile,
A Portugal en octavos dimos matarile.
En cuartos Paraguay nos dio el susto,
A punto estuvo de darnos el disgusto,
Un penalti y Villa con ayuda de palos,
Nos pusieron enhiestos ánimos y falos.
Alemania esperaba cumplir venganza,
Tras cometer con Argentina matanza,
Un cefalópodo deglutiendo mejillones,
Pronosticó a España como campeones.
Holanda no pudo dar al pulpo su paliza,
Demostró ante este vaticinio su ojeriza,
un árbitro inglés con actitud permisiva,
Y si queréis purgar, una buena lavativa.
Casi acabando Iniesta perforó la portería,
Y en toda España se montó la algarabía,
Se celebró de modo ovárico y testicular,
con alegría por tanto acierto tentacular.
Lo mejor, tras el partido la Carbonero,
Con Iker queriendo hacer el misionero,
Tremenda celebración mediante morreo,
Que se nos puso a tono hasta el perineo.
El cojo Jota, González, Amor y Camacho.
Quedaron deseando les diesen un cacho,
¿gustó más fagocitar bivalvo sin mengua?
¿o la penetración en la boca con lengua?